Para el Tribunal de la UE es un servicio de transporte y no una plataforma digital colaborativa; impide que sea operado por conductores particulares y exige licencia para operar.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha fallado el miércoles 20 de diciembre que Uber es una empresa de transporte y no una plataforma digital de intermediación entre viajeros, por lo que estará obligada a trabajar con licencia -como la de vehículos de alquiler con conductor – y no podrá ser operada por conductores particulares.

Se trata de una sentencia trascendental porque tira abajo el modelo original de Uber, consistente en que unos conductores particulares operan el servicio de transporte urbano con sus vehículos a través de una aplicación, en el marco de la llamada economía colaborativa, en el que la firma actúa de intermediación digital.

La sentencia supone un espaldarazo a las tesis de los taxistas que han recibido el fallo del TSJE como una victoria. Para la Federación Española del Taxi (Fedetaxi), esta sentencia demuestra que la actividad de Uber era competencia desleal, y ha pedido a las autoridades de las comunidades autónomas que le abran expedientes sancionadores por su actividad desde la entrada de la plataforma en España hasta la actualidad.

El fallo del TSJE es categórico al indicar que Uber “está indisociablemente vinculado a un servicio de transporte y, por lo tanto, ha de calificarse de servicio en el ámbito de los transportes”. “Un servicio de esta índole está excluido del ámbito de aplicación de la libre prestación de servicios en general, así como del ámbito de aplicación de la directiva relativa a los servicios en el mercado interior y del de la directiva sobre el comercio electrónico”, asegura el Tribunal de Luxemburgo.

La sentencia desmonta uno a uno los argumentos de Uber al señalar que el servicio prestado por la firma no se limita a poner en contacto, mediante una aplicación para smartphones a un conductor no profesional que utiliza su propio vehículo con una persona que desea realizar un desplazamiento urbano, “sino que crea al mismo tiempo una oferta de servicios de transporte urbano, que hace accesible concretamente mediante herramientas informáticas y cuyo funcionamiento general organiza en favor de las personas que deseen recurrir a esta oferta para realizar un desplazamiento urbano”.

El fallo destaca que la app de Uber es indispensable tanto para los conductores como para los viajeros particulares y que Uber ejerce una influencia decisiva sobre las condiciones de las prestaciones efectuadas por estos conductores.
Por consiguiente, estima que debe considerarse que este servicio de intermediación forma parte de un servicio global cuyo elemento principal es el transporte y, por lo tanto, que no responde a la calificación de “servicio de la sociedad de la información”, sino a la de “servicio en el ámbito de los transportes”.