Por Marcelo A. Péres (Miembro CD de SPAT).

UBER, la App de California, hace más de un año que irrumpió en Buenos Aires y en varias ciudades más del mundo con políticas agresivas y avasallantes, ignorando leyes, reglas y demás condiciones en lo que respecta al servicio de transporte público. Inicialmente hablaba de economía colaborativa, cosa que no tiene fundamento ya que lucra con el servicio.

Es una empresa imperativa, ya que no acepta ningún tipo de norma, a no ser la que la misma empresa dicte. Su afán por sus ganancias hizo que enrole en sus filas “socios conductores” sin tener en cuenta exámenes psicofísicos de los mismos, ni estado de los vehículos, absolutamente nada.

Había que imponerse hasta haciendo un efecto dumping y resarciendo a sus “socios” de acuerdo a sus horas de servicio. Dentro de su protocolo sabían que iban a tener la resistencia de los taxistas y, por ende, en algunas disputas podrían ocurrir averías en los autos de sus “socios” y se comprometían a subsanar los gastos de reparación de los mismos, que por supuesto formaba parte de su inversión.

UBER como empresa no tiene prestigio, ética ni moral, sólo venera sus ingresos por sobre todas las cosas, y por ello mismo evade, evita controles y no acata fallos judiciales. Son bárbaros, están absolutamente convencidos que el mundo es un negocio y que el poder del dinero todo lo puede. Se sienten omnipotentes, practican lobby, ejercen su poder para presionar a gobiernos y empresas, en lo que dirimen cuestiones políticas, económicas o regulatorias, en este caso particular a medida de sus intereses.

Hubo y hay problemas de seguridad en los lugares donde opera concernientes a sus “socios conductores” que no fueron informados a las autoridades pertinentes. Una sola persona que lo sufra es grave ya que no tiene el aval legal que los autoriza para el servicio, como también lo es omitir el incidente ocurrido.

Realizan dumping con el fin de copar el mercado y debilitar a los otros actores del sector. Compensan pérdidas a sus “socios conductores” por esta cuestión, regulan la tarifa, tienen tarifas dinámicas donde el costo del servicio aumenta sensiblemente en ocasiones: horas pico, eventos deportivos o festivales. Como verán, pierden y ganan, pero siempre ganan, son estrategias comerciales y monopólicas. Regulan las tarifas de acuerdo a oferta y demanda; tal es así que sus “socios conductores” aprendieron de sus maestros, desconectan la aplicación, provocan demanda y aumentan el servicio. Todos felices… y se conectan nuevamente con el servicio.

Tuvieron y tendrán “socios conductores” con pedido de captura y hasta hubo un caso (al menos en Argentina) de un hipoacúsico al volante. También se dedicaron al espionaje, violando la propiedad intelectual de google al sustraer parte del diseño de un plan de desarrollo de autos autónomos. Rompieron reglas de privacidad al rastrear IPhone, episodio que le provocó serios inconvenientes con Apple.

Crearon un programa secreto denominado “greyball” que consistía en evadir los controles en la vía pública de las autoridades funcionales a este fin, engañándolos con una imagen falsa en los celulares que no correspondía a la realidad y evitar de esta manera ser puestos a disposición de la justicia por sus actividades ilegales. Se ríen de todo, cuánta inteligencia…

Con una inversión nula transfieren recursos a sus arcas de manera ilegal, en la gran mayoría de las ciudades donde se encuentran.

Estimativamente, en nuestro país, de acuerdo a proyecciones, pueden llegar a transferir sumas cercanas a los mil millones de dólares por año. Casi nada, ¿no? Sólo por ser modernos y bonitos.

Por de pronto en nuestro país ya hay empresas que utilizan esta tecnología con eficacia. Inclusive hay una App creada por el Gobierno de la Ciudad denominada BA-TAXI, sin costo alguno tanto para el conductor como para el pasajero, que cada día va en constante crecimiento.

La última novedad en el primer trimestre de 2016 fue el hackeo de 5.700.000 cuentas vinculadas a UBER, las cuales no se sabe aún sus consecuencias, y que derivó que en algunos bancos se debitó dinero de esas cuentas. Situación nuevamente que UBER no informó en tiempo y forma. Un año y medio después comunica que subsanó el episodio abonando cien mil dólares a los hackers e informa que fueron neutralizados todos los datos robados.

En síntesis: episodios delictivos, casos de abuso y de acoso sexual, espionaje, evasión impositiva, infringir leyes, engaños y todo tipo de artilugios para el desarrollo de su empresa “modelo”, “vale todo”, apañada en algunos casos por funcionarios afines a este modelo de empresa. Parecen un estado en sí mismo, aplican las normas que regirán su destino con la complicidad de muchos con un talante similar a la empresa.